domingo, 12 de enero de 2014

Eres un docente tóxico...



Eres un docente tóxico si…

Eres un docente tóxico si…

De  Santiago Moll Vaquer

Muchos de mis artículos se refieren a la relación de los docentes con los alumnos. En la entrada de hoy no hablaré de alumnos, sino de compañeros de profesión, de docentes y, concretamente, de los que considero docentes tóxicos. Se trata de un tipo de docente que inevitablemente está presente en todos los claustros, en mayor o menor medida. Personalmente, creo que es importante que sepamos detectarlos porque pueden ejercer una influencia negativa en nosotros, así como en el resto de la comunidad educativa. No negaré que las cualidades o, en su caso, defectos del docente tóxico están implícitas muchas veces en el propio sistema educativo y en el modo de proceder de los centros. Pero de lo que no tengo ninguna duda es que hay docentes que suman y docentes que restan. A los que restan yo les denomino docentes tóxicos.
Tutor docente tóxico
Imagen extraída de Shuttershock
En este artículo quiero dar mi visión de lo que entiendo por un docente tóxico con la intención de que cada uno de vosotros seáis capaces de detectarlos.

El docente tóxico es aquel que…

1. Dice que Siempre se ha hecho así. Odio oír esta frase. Lamentablemente se trata de una frase muy repetida y común en determinados docentes. Creo que transmite una idea de la Educación muy equivocada, ya que fomenta el inmovilismo y la falta de innovación. Siempre desconfío de las personas que pronuncian esta frase cuando se les hace algún tipo de propuesta. Suelen ser docentes que llevan largo tiempo en un mismo centro educativo y desempeñando una mima labor. Con esto no quiero decir que lo que funciona en un centro deba cambiarse. Simplemente digo que hay que tener la visión de que incluso aquello que fusiona, tal vez es posible que funcione incluso mejor, y aquello que no funciona, tal vez es conveniente sustituirlo por algo que creamos que puede ser mejor.
2. Propone, pero no dispone. El docente tóxico suele ser muy dado a realizar propuestas, pero a pedir a otros compañeros que las lleven a cabo. Se trata de un tipo de docente que al principio da un paso adelante para, a continuación, dar dos pasos atrás. Reconozco que en algunos momentos me he dejado llevar por esta mala praxis. Se trata de un docente de palabra y de escasa acción. No suele ser consciente del trabajo implícito que supone una propuesta, por acertada que sea. Al respecto, suele ser muy común en los claustros y reuniones de equipos docentes. También es muy frecuente en sesiones asamblearias.
3. Explica mucho y enseña poco. El docente tóxico entiende la Educación como una mera transmisión de conocimientos. Es un profesor que explica de forma unidireccional. Puede ser que explique bien, pero no enseña. Puede que sea un buen especialista en la materia que imparte, pero le falta pedagogía a la hora de afrontar una sesión lectiva. Se trata de un docente que se preocupa por hacer una buena clase, pero no invierte el mismo tiempo en pensar cómo podrá enseñar aquello que sabe para que llegue a todos sus alumnos.
4. No mira a los ojos de la gente. El docente tóxico no mira a los ojos de la gente. Es un docente que se relaciona poco y mal con sus compañeros, bien porque no le interesa, bien porque lo concibe como una pérdida de tiempo. Se trata de un docente que no le da importancia a las relaciones interpersonales, que tiene poca empatía. Además de ser un docente tóxico, es un docente invisible. Se trata de un compañero que vive su trabajo de una forma tangencial, que no se compromete con nada ni con nadie, que rehuye cualquier tipo de responsabilidad, que intenta pasar lo más desapercibido posible, que no no se sabe el nombre de todos los compañeros del claustro, que..
5. Oye, pero no escucha. En el artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos ya hablé de la distinción entre oír y escuchar. El docente tóxico tiene la manía de no escuchar a los que le rodean, entre otras muchas cosas porque tiene el convencimiento de que poco o nada aprenderá de estos. Es un docente al que mientras le hablas, sabes que tiene el pensamiento en otro sitio, sabe que aquello que le estás diciendo poco a nada le importa.
6. La culpa la tiene… El docente tóxico es aquel que cree que todos tienen la culpa, excepto él. Culpa a sus alumnos porque no le entienden, culpa a equipo directivo por su gestión, culpa a la administración por el sistema educativo, culpa a los padres por cómo educan a sus hijos, culpa a… El docente tóxico carece de la perspectiva para creer que muchos de los cambios y mejoras deben empezar por uno mismo. El docente tóxico culpa, pero no se interroga a sí mismo. Personalmente, es un tipo de docente que ejerce una influencia muy negativa en los claustros, ya que su visión de la Educación puede resultar muy contagiosa. Además se trata de un docente con el que es difícil establecer un diálogo, ya que parte de una visión muy cerrada de lo que entiende como Educación.
7. Es funcionario, luego docente. El docente tóxico es un docente de profesión, pero no de vocación. No digo que esto sea negativo, pero lo cierto es que plantearse una vida laboral en una profesión tan exigente como la nuestra requiere en cierto modo una cierta actitud vocacional. El docente tóxico sabe que vive de su trabajo, pero también tiene claro que no vive por su trabajo. Creo que a la larga acaba siendo perjudicial tanto para este docente, como para el resto de sus compañeros.
8. Confunde lo personal con lo profesional. El docente tóxico comete el error de no diferenciar lo personal de lo profesional. Se trata de un tipo de docente que sabe mucho sobre los demás, pero que nos es capaz de gestionar esta información de una manera adecuada. Es un docente que habla poco y pregunta mucho. Hay que ir con cuidado con este tipo de compañero porque no siempre es capaz de de diferenciar entre una confidencia y una exclusiva.
9. No crea, copia. El docente tóxico tiene una gran capacidad para apropiarse de lo que no es suyo. Se trata de un compañero que invierte más tiempo en mirar lo que hace el resto de sus compañeros que no de proponer para sus compañeros. Personalmente es un docente al que me gusta tener lejos, porque no tiene el más mínimo interés en aprender.
10. Colabora, no coopera. El docente tóxico no tiene por qué ser poco trabajador. En Educación, existe una gran confusión entre lo que se entiende por colaborar y lo que se entiende por cooperar. En este sentido recomiendo la lectura del artículo Colaborar vs. Cooperar en el aula. El docente tóxico prima la colaboración por encima de la cooperación, o lo que es lo mismo, prima la homogeneidad sobre la heterogeneidad, tiende a excluir en lugar de incluir, prefiere trabajar con y no trabajar por, prima el esfuerzo individual en vez de la ayuda mutua.
Como he dicho al principio del artículo, hay compañeros que suman y compañeros que restan. En nuestro caso, no podemos elegir a los compañeros que trabajarán con nosotros. Pero creo que sí debemos ser capaces de dar ejemplo a todos aquellos que comparten el claustro al que pertenecemos. Ser un docente tóxico está al alcance de todos. De lo que se trata es de aprender a detectarlos y ser un ejemplo para ellos y para nosotros mismos. Como yo, estoy seguro que muchos de vosotros al haber leído este artículo os habréis sentido identificados con algunos de los rasgos a los que me he referido al hablar de lo que considero como un docente tóxico. Si es así te doy mi más sincera felicitación, porque, para cambiar, primero debemos reconocer aquello que no funciona en nosotros mismos y tener el convencimiento y la determinación de transformado y de ser un ejemplo que inspire a los demás también a su transformación.

Una técnica de relajación para niños

Una técnica de relajación para niños

Estres
Evitar o escapar de las situaciones mantienen la preocupación y el malestar
Las tensiones en el mundo de un niño pueden manifestarsepor medio de síntomas físicos como dolores de cabeza, molestias de estómago, manos sudorosas,… o manifestaciones emocionales como miedo, hipersensibilidad a las críticas, enfado o falta de concentración.
¿Qué hacer en estos casos?
  • Identifica los signos de tensión y las situaciones que lo producen. Ejemplos: Durante el camino al colegio María dice que le duele la barriga. Mario siente que sus hombros se engarrotan cuando la profesora le hace una pregunta. En ocasiones estos síntomas se deben a una combinación de factores: Ana ha vomitado durante toda la semana después de desayunar, sus padres deciden que el viernes no va al colegio. Es más probable que el malestar y los vómitos se repitan si la niña recibe más atenciones en casa, donde, además, no tiene que aguantar a ese compañero que no le gusta demasiado.
La observación y la comunicación nos permiten averiguar qué causa la tensión: ¿Cómo la tratan los compañeros en el colegio, durante las clases y en el recreo? ¿Le preocupa hacer mal el examen porque sabe que te enfadas mucho cuando baja sus notas? ¿Alguna vez la maestra lo ha puesto en ridículo por contestar mal a una pregunta?
  • Explícale cómo reacciona nuestro cuerpo ante situaciones que no nos gustan y por qué preferimos escapar o evitar esas situaciones para sentirnos mejor. Explícale también que hay formas de superar ese malestar, encontrando soluciones para los conflictos, dando respuestas adecuadas a los intentos de intimidación de algún compañero o buscando otros niños para jugar y relacionarse.
  • Consulta al médico para descartar otras causas si los síntomas persisten.
  • Enseña una técnica para el control del estrés. La idea es practicarla durante varios momentos del día, la única forma de conseguir que la tensión y malestar lleguen a disminuir.
¿Cómo enseñar una técnica de relajación?
Primera semana. “Soy un espagueti”. Vamos a practicar en casa esta sencilla técnica de 4 pasos ,una vez por la mañana y otra vez por la tarde. No esperamos a la noche con el fin de generar varios momentos durante el día en los que el niño se pueda relajar. Cada uno de los 4 pasos busca que los músculos se relajen mediante movimientos suaves:
  1. “Cabeza suelta, de un lado a otro, como si pesara mucho”
  2. “Hombros peleados con las orejas, ¡lo más lejos posible!”
  3. “Brazos de spaghetti, se balancean hacia delante y hacia atrás”
  4. “Piernas de spaghetti, se mueven lentamente hacia delante y hacia atrás”
Para motivar la práctica, utiliza un gráfico semanal donde poner una pegatina o una carita sonriente cada vez que lleve a cabo la relajación :)
Segunda semana. Vamos a utilizar esos movimientos relajados en los momentos del día donde el niño muestra tensión (al prepararnos para salir de casa, en el camino al colegio, al llegar al parque,…) diciéndole justo antes “soy un espagueti”, que le recordará qué hacer en esas situaciones ;)
Fuente: “Portarse bien” S. Garber (Ed. Medici, 2007)

viernes, 10 de enero de 2014

jueves, 9 de enero de 2014

La educación emocional en la Argentina.

La escuela ahora enseña a manejar los sentimientos

POR LUCIANA AGHAZARIAN

La educación emocional gana adeptos en la Argentina. El nuevo enfoque sostiene que el colegio debe formar a los alumnos para que aprendan a regular sus emociones




Contención. Las emociones inciden en el desempeño escolar de los chicos.


La educación emocional es un nuevo enfoque pedagógico que pone la lente en la subjetividad de los estudiantes y se propone enseñarles a manejar sus sentimientos. Los expertos aseguran que, de esa forma, los alumnos ganan más confianza en sí mismos y aprenden mejor. La propuesta gana cada vez más adeptos entre los educadores de nuestro país y en algunas provincias, como San Juan, ya se debate su incorporación a la currícula oficial.
“De esto no se habla”. “Los hombres no lloran”. “No pasa nada. Es cosa de grandes”. Erradicar estas frases que parecen anticuadas y, sin embargo, siguen vigentes, podría ser el primer paso de lo que propone la educación emocional. La idea es hablar de todo, llorar si es necesario, darles a los niños, desde la escuela, las herramientas para que liberen sus emociones, las comprendan, las valoren y las autorregulen. El objetivo final: combatir situaciones negativas en el aula, que luego se reproducirán por fuera de ella, como la discriminación, la deserción, la violencia, entre otras tantas.
El enfoque surgió a partir del concepto de inteligencia emocionalpopularizado en los 90 por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman. Haciendo uso del concepto acuñado por Peter Salovey, de la Universidad de Harvard, y John Mayer, de la Universidad de New Hampshire, y sustentándose en el carácter multifactorial de las inteligencias de Howard Gardner, Goleman desarrolló el concepto deeducación o alfabetización emocional, en el que determina que el éxito de una persona depende no sólo de sus condiciones intelectuales sino, más aún, de sus condiciones emocionales.
En muchos aspectos la escuela se ha quedado atrás. Si bien se ha ido aggiornado, coinciden algunos especialistas, aún reproduce modelos del siglo XIX y XX que no van de la mano con las necesidades de los jóvenes del siglo XXI. En este sentido, hay un aspecto que la escuela considera pero no formaliza, que es la cuestión emocional que cada individuo trae consigo desde que nace. “ Somos seres integrales, con lo cual no podemos dividirnos. Si un niño vive una situación de violencia en su casa y está angustiado por ella, difícilmente pueda concentrarse para estudiar ”, dice Cecilia Gómez, técnica superior en Psicología y capacitadora en Misiones a Clarín Educación.
Un chico con dificultades de atención o retraído, uno violento o caprichoso, que no logra pasar de año o tiene problemas de conducta, trae consigo una mochila de emociones sin procesar. Brindarle las herramientas necesarias para afrontar sus sentimientos, valorarlos, comprenderlos, elaborarlos, es la llave hacia la alfabetización emocional. “Cuando un alumno ante la primera dificultad hace un berrinche o se paraliza, es necesario brindarle un abanico de respuestas posibles, porque quizás la respuesta escogida sea la única conocida por él”, completa Gómez.
Por su parte, Valentina Gelardi, directora de Proyectos del Colegio Anglo-Alemán Konrad Lorenz de la provincia de Mendoza, asegura que es preciso “considerar el desarrollo de la persona en su integralidad bio-pisco-emocional-social, desplazando los conceptos de la educación tradicional que sólo ponen énfasis en los aspectos intelectuales. En la era del potencial humano –dice–, el desarrollo de la actitud se considera más fuerte y necesario que el de la competencia, porque una persona con desarrollo actitudinal adquiere las competencias que necesita”.
Según los expertos, los alumnos emocionalmente inteligentes son más felices, están más comprometidos con el aprendizaje, tienen más confianza en sí mismos y se relacionan mejor con los pares y adultos. “Ciertas emociones positivas como la alegría, la simpatía y la gratitud inhiben la agresión, previenen el rechazo de los compañeros, favorecen las respuestas asertivas y mejoran la respuesta al estrés. Cuando estas emociones no se han desarrollado lo suficiente por distintas circunstancias (pobreza, enfermedad, conflictos familiares), pueden fortalecerse mediante intervenciones sistemáticas. Es fundamental que esta estimulación se inicie pronto, ya que en edades tempranas comienzan a fijarse patrones que delinearán un perfil más o menos estable en la adultez”, recomienda Laura Oros, doctora en Psicología, docente e investigadora en la Universidad Adventista del Plata en Entre Ríos.
Gracias a la insistencia de especialistas, docentes y directivos el tema se fue instalando, en la mayoría de los casos de manera desordenada e informal, en distintas escuelas del país. Oros observa: “Hay muchos maestros que espontáneamente deciden implementar estrategias para reducir los episodios de agresividad que se producen en el aula y para aumentar el interés de los estudiantes. Muchas de estas prácticas están basadas en sus experiencias previas o en el sentido común, y aunque en general resultan exitosas, desconocen los fundamentos teóricos y los mecanismos psicológicos por los cuales tales procedimientos funcionan. Además, estos logros sólo se transmiten de manera informal, si es que se transmiten, lo que impide que otros docentes puedan replicar lo realizado en situaciones similares”, completa la autora, junto a María Cristina Richaud de Minzi, de Cómo inspirar emociones positivas en los niños. Una guía para la escuela y la familia, libro que sintetiza los hallazgos de su investigación desarrollada en distintas escuelas entrerrianas durante 2005.
Por eso los expertos concuerdan en la importancia de lasistematización y continuidad de estas intervenciones. La provincia de San Juan es la que está más cerca del cometido: la comisión de educación de la legislatura local estudia el proyecto elaborado por el docente y psicólogo Lucas Malaisi, para que se incorpore la educación emocional a la currícula escolar. “Hasta ahora lo hecho en las escuelas son esfuerzos aislados de los que nadie se entera. Se necesita una ley para organizar y unificar los contenidos”, enfatiza Malaisi.

6 PROPUESTAS EDUCATIVAS...



Haciendo un repaso de las entradas de este  blog donde hablo acerca de los temas educativos a los que  me dedico, que son mi trabajo y que  me interesan y me preocupan , he seleccionado y resumido los temas de los diferentes posts escritos durante el año y he pensado en plantearlos como los retos que desde mi humilde opinión serían deseables abordar cuanto antes mejor en la Educación.
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 6 PROPUESTAS EDUCATIVAS DESEABLES PARA EL 2014

1. Implicarnos TODOS en la Educación, ya que es un bien común y supone las bases de nuestro futuro.
Familia, escuela, agentes sociales y educativos, medios de comunicación…,todos educamos, y como dice Óscar González: “La educación es un arte, y como tal, puede aprenderse”.
2. Fomentar el pensamiento crítico, la creatividad, el aprendizaje colaborativo, el aprender a aprender, el aprendizaje personalizado, aprender a pensar, la responsabilidad, el conocimiento de las propias competencias…
3. Cambiar el objetivo de la educación, que según J.A Marina es “generar talento”, y esto se consigue haciendo que el centro del acto educativo sea el alumno y el objetivo principal, que cada uno pueda desarrollarse al máximo a partir de la confianza en su propio potencial.
4. Aprender a utilizar las TIC en educación, no como un fin en sí mismas, sino como una herramienta indispensable para aprender en el siglo XXI, dentro de programas educativos diseñados para ello.
Intentar introducir las TIC para reproducir formas de aprender del siglo pasado carece de sentido y es más un estorbo que una solución. Hay que apostar por proyectos educativos que integren las TIC, pero basados en una buena planificación y diseño metodológicos y en la formación de padres, alumnos y profesores para lograr un buen uso de las mismas.
5. Educar el corazón, las emociones, conocerlas y saber manejarlas.
Enseñar a pensar en los demás a través del aprendizaje colaborativo, en contraposición al aprendizaje competitivo.
Incluir prácticas como el mindfulness que favorecen un aprendizaje plenamente consciente, en contraposición a un aprendizaje automatizado y rutinario.
Todo ello mejora las habilidades sociales y de autoestima de los alumnos y potencia los aprendizajes en el aula.
6. Adaptarse a las formas de aprender de las nuevas generaciones y educar para un futuro mercado laboral que no tendrá nada que ver con el actual y que requerirá de nuevas habilidades que todavía no se están trabajando en las aulas de la mayoría de sistemas educativos.
Lo que es necesario y deseable ya está escrito.

Ahora, vamos a hacerlo…


ENSAMIENTO CRÍTICO: 10 TÉCNICAS SENCILLAS



sólo puedo ayudaros a buscar el conocimiento dentro de vosotros mismos,
lo cual es mucho mejor que traspasaros mi poca sabiduría.”

Sócrates

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Empiezo el año con el propósito de aterrizar en la práctica todas las propuestas para la educación que deseo para el 2014, como ya resumí en la última entrada. Empiezo por:

Fomentar el pensamiento crítico

¿Qué hace falta para que un alumno aprenda algo? ¿Que sea capaz de repetir la información que le llega? ¿Que pueda memorizarla para transcribirla en un examen? ¿Que entienda el valor y la utilidad de lo que está introduciendo en su memoria?
Para APRENDER, no para memorizar, hace falta comprender, e incluso para poder almacenar en la memoria ayuda mucho el entender y dar significado a lo que se está almacenando.
Comprender es utilizar el PENSAMIENTO CRÍTICO,  y dar respuestas no es la forma de promover este modo de pensar, sino HACER PREGUNTAS.
El profesor, maestro o formador sólo debe cambiar su situación en el plano: ya no es un transmisor, ya no se trata de un monólogo en el que él habla y los demás escuchan, sino que se convierte en un guía, en un mentor de un proceso de búsqueda de aprendizajes significativos por parte de los alumnos. Se convierte en un “coach“, anglicismo muy manido ya a estas alturas, pero que describe una forma de trabajo realmente útil.
Como dice Ignacio Andrío, director del proyecto Educoach: “Nuestra misión, en contra de lo que quizá nos enseñaron, no consiste en dar respuestas correctas, sino en saberformular preguntas que estimulen la creatividad de los alumnos de modo que generen respuestas diferentes a las ya dadas.”
En la misma línea se encuentra el concepto de Escuela Inteligente, de David Perkins, doctor en Matemáticas e Inteligencia Artificial por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y profesor en la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard, dirige el Proyecto Zero junto a Howard Gardner:“Escuelas inteligentes son las que introducen todo posible progreso en el campo de la enseñanza y el aprendizaje para que los estudiantes no sólo conozcan, sino que piensen a partir de lo que conocen….”
Existen estrategias de enseñanza que favorecen que gran parte de la responsabilidad del proceso de aprendizaje recaiga sobre el alumno, y que su trabajo sea el de APRENDER, no sólo el de estudiar. Son estrategias que se pueden aplicar con éxito a cualquier asignatura y a cualquier actividad en el aula, adaptarse a todas las edades y contextos, y que tienen como finalidad PENSAR PARA ENTENDER las cosas, entender COMPARTIENDO conocimientos y REFLEXIONAR y ANALIZAR lo que se aprende.

10 técnicas sencillas para utilizar en el aula

  1. Hacer preguntas durante las clases, para estimular la curiosidad: “¿Qué pasaría si…”?, “¿Cómo es posible que…?”, “¿Qué harías tú en ese caso…?”, “¿Qué sabéis acerca de…?, y diseñar preguntas guía, que ayuden a reflexionar y clarificar los conceptos más importantes.
  2. Utilizar gráficos y oraciones sencillas que introduzcan o enfoquen el tema planteado.
  3. Exponer distintos puntos de vista acerca de un mismo tema. Por ejemplo un conflicto bélico contado desde la visión de cada uno de los bandos implicados.
  4. Activar la participación de todos los alumnos utilizando alguna técnica de “participación al azar”. Por ejemplo, escribir tarjetas con los nombres e ir eligiendo de una en una para contestar, preguntar o comentar durante la clase.
  5. Fomentar que los alumnos se conozcan entre ellos, que trabajen juntos y que utilicen la escucha activa, pidiendo que resuman con sus palabras lo dicho por otro compañero.
  6. Hablar menos para hacer que los alumnos piensen más, mediante paros en la clase para que trabajen y reflexionen sobre los temas que se han tratado.
  7. Utilizar el método socrático para hacer preguntas y organizar debates entre los alumnos sobre temas que generan controversia.
  8. Fomentar el trabajo colaborativo, a través de trabajos en pequeños grupos, donde a parte de completar la tarea solicitada tengan que previamente describir los objetivos, exponer qué estrategias utilizaron y cómo resolvieron sus problemas.
  9. Promover la “revisión por pares” de trabajos escritos, de manera que puedan recibir retroalimentación no sólo del profesor, sino de los compañeros,y así aprovechar los beneficios de la escritura y lectura activas.
  10. Utilizar la técnica de la clase invertida, donde los trabajos de lectura, documentación y búsqueda de información se realizan en casa, utilizando el espacio del aula para investigar, profundizar, practicar, resolver dudas y debatir sobre el tema tratado.
Conocer cuáles son las competencias que favorecen el desarrollo del pensamiento crítico, ayuda a profesores de todas las etapas a determinar en qué medida están interiorizando los alumnos estas formas de pensar y permite intervenir adecuadamente en este proceso.
Una guía que recoge de forma muy completa estos estándares y su forma de evaluarlos es la guía para educadores  “Estándares de Competencias para el Pensamiento Crítico” de R. Paul y L.Elder, que podéis encontrar enwww.criticalthinking.orgdonde existen numerosos recursos  en español para educadores de todas las etapas.
Y es que ese debe ser el fin de la educación:

“La Educación no sólo es llenar una cubeta, es encender un fuego.”
—WILLIAM BUTLER YEATS

El blog de Salvaroj: El valor del tiempo en la escuela

El blog de Salvaroj: El valor del tiempo en la escuela: “ Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad. ” Jean de la Bruyère (escritor francés, 1645-1696) A pesar...